Otra forma de tomar probióticos: el Kéfir

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Dicen que la longevidad de los habitantes de las montañas del Cáucaso es un misterio, aunque hay algo que no falta en su dieta: el kéfir.

Hace unos 5.000 años, los pastores de las montañas del Cáucaso acarreaban la leche de yegua o de búfalo en recipientes de cuero donde fermentaba generando un yogurt agrio gaseoso.  A principios del siglo XX, su uso se extendió por Rusia. Hoy en día se toma a diario en Europa del este, y cada vez más, en el resto del mundo.

Para obtener kéfir necesitamos leche. En el Cáucaso se utiliza la de yegua, la de búfalo, oveja, cabra y vaca. Para ello se utilizan unos gránulos (como si de una coliflor se tratase),  que se nutren de leche y la hacen fermentar, obteniendo esta bebida cremosa. Circulan varias historias sobre el origen de estos gránulos, a los que se les toma como algas u hongos. Siendo la historia más conocida la que dice que estos gránulos fueron traídos del Tibet por la Madre Teresa de Calcuta.

Pero lo que realmente hace especial al kéfir son sus propiedades reguladoras y protectoras del sistema digestivo. Esto es debido a que en su interior, guarda una mezcla compleja de bacterias (lactobacilos, leuconostococos, lactococos y acetobacterias) y levaduras (fermentadoras de la lactosa y no fermentadoras).

Y te preguntaras, ¿el kéfir y el yogurt no son lo mismo?… La diferencia con el yogurt está en que el yogurt se hace a partir de la fermentación de dos bacterias (Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus termophilus), mientras que el kéfir se fermenta con una combinación diferente de bacterias.

Además de las propiedades anteriores, el kéfir es rico en aminoácidos, vitaminas, minerales y encimas (especialmente calcio, fósforo, magnesio y vitaminas B2, B12, K, A y D). Los defensores del kéfir proclaman sus múltiples propiedades curativas y aunque no todas han podido probarse definitivamente, como la de que se reduzca el crecimiento de las células cancerígenas en humanos. Los estudios científicos si confirman que tienen propiedades beneficiosas para el aparato digestivo, la reducción de la tensión arterial, sus efectos positivos en tratamiento de los problemas cutáneos o que ayuda a envejecer de una forma más saludable debido a su valor nutricional, entre otras.

Al kéfir se le atribuyen más propiedades beneficiosas para la salud que al yogurt, ya que, el kéfir contiene varias cepas de bacterias que no se encuentran en el yogur. Asimismo, el kéfir también contiene levaduras beneficiosas que ayudan a fortalecer los intestinos, de manera que se vuelven más resistentes a los patógenos, tales como, la bacteria E.coli. Estas bacterias también ayudan a controlar y eliminar las levaduras patógenas destructivas, por ejemplo controla el crecimiento de los hongos cándida. Dadas las múltiples propiedades que se le atribuyen cada vez se están realizando más estudios sobre este alimento.

Pero no todo son ventajas, el kéfir puede tener efectos secundarios que incluyen hinchazón, gases y dolores por los gases, estreñimiento, diarrea, erupción cutánea o incluso acné, en estos casos es mejor dejar de tomarlo. Además debido al alto contenido en calcio del kéfir se puede ver reducida la absorbilidad de una serie de fármacos como; Biofosfatos, Fluoruros, Tetraciclinas, o inhibidores de la girasa. Para evitar este efecto, simplemente debemos evitar tomar kéfir 2 horas antes y hasta 2 horas después de la ingestión de este tipo de fármacos.

Si te estas preguntando donde lo puedes conseguir para comenzar a tomarlo, lo puedes encontrar ya producido y embotellado en tiendas de alimentación. También puedes adquirir el hongo y producirlo en casa de forma casera (opción más barata y probablemente con mayores propiedades).

Es fácil encontrar kéfir de vaca y de cabra en el supermercado, lo recomendable es elegir uno que no tenga azucares añadidos. Para conseguir el hongo, puedes conseguirlo en tiendas de productos naturales o por Internet, comprándolo o también hay muchísima gente que lo regala.

Parece que el kéfir es seguro para personas a las que la leche no les sienta bien. Pero si te estás planteando tomarlo, es recomendable que comiences con pequeñas cantidades, puesto que a cada persona le puede sentar de una forma. Otra opción son el kéfir de agua o el kéfir de té:

El kéfir de agua, que se produce con agua y azúcar, en esencia se trata del mismo tipo de microorganismo pero adaptado a otro medio y que puede tener algunas propiedades distintas.

El kéfir del té o kombucha, que se produce con té y azúcar y también tiene unas propiedades totalmente diferenciadas del kéfir de leche.

 

¿Aún no has probado el kéfir o ya eres consumidor habitual?, ¿qué te parece su sabor?, ¿has notado algún efecto o mejoría en general?

En el siguiente post vamos a hablar de otro alimento con una alta cantidad de probióticos, que es muy fácil de preparar en casa: el chucrut o col fermentada.

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=kefir+benefits

http://scholar.google.es/scholar?hl=es&q=kefir+health+benefits&btnG=Buscar&lr=&as_ylo=&as_vis=0http://scholar.google.es/scholar?hl=es&q=kefir+health+benefits&btnG=Buscar&lr=&as_ylo=&as_vis=0

 

Un pensamiento en “Otra forma de tomar probióticos: el Kéfir

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